UN SIGLO DE VIDA DE LA “ASSOCIAZIONE NAZIONALE ALPINI”

Source: Historia Bélica ARES

Author: José Pla Blanch

 

En España es una organización prácticamente desconocida, pero en Italia las siglas ANA, correspondientes a la “Associazione Nazionale Alpini” son cosa muy popular y familiar. Quizás algunos telespectadores atentos habrán visto en las retransmisiones televisivas del “Giro” -principalmente en las etapas alpinas- o en otras manifestaciones cívicas o religiosas, a unos personajes, interviniendo en tareas organizativas y de orden, uniformados con prendas de alta visibilidad, pero tocados con su característico “capello” rematado con una llamativa pluma, generalmente de color oscuro, y que muchos confunden con el sombrero típico tirolés a pesar de sus notables diferencias, salvo el color verde-caqui.

 

La ANA fue fundada en Milán el 8 de julio de 1919, por un grupo de soldados, poco tiempo después de finalizar la Primera Guerra Mundial, con la finalidad de perpetuar los lazos de amistad, camaradería y apoyo, entre los antiguos soldados y mandos de las unidades de montaña que habían combatido en los duros escenarios de los Alpes.

Un año después, en septiembre de 1920 ya fue organizado el primer encuentro anual, o “Adunata”, en el macizo del Ortigara, siguiéndole Cortina, Trento y otras localidades. A lo largo de los años su número de socios, actividades e importancia, ha ido aumentando progresivamente, hasta constituir la impresionante realidad de nuestros días.

En la actualidad la ANA -casi extinguidos los veteranos de guerra, por ley de vida- reúne a quienes sirvieron en las filas de los “Alpini”, tanto profesionalmente, como durante el servicio militar obligatorio, ahora -como en España- ya profesionalizado.

Según datos oficiales de la propia entidad, actualmente tiene un total de 347.132 socios, lo cual da una idea de la importancia de la misma. Encuadrados en 80 Secciones organizadas con cerca de 4.300 Grupos. En el extranjero tienen 30 Secciones con 99 Grupos repartidos por varias naciones desde Canadá a Australia.

 

Con ocasión del terremoto del Friuli, el año 1976, cuando en Italia todavía no existía ninguna forma organizada de protección civil, miles de alpinos acudieron desde muchas partes de Italia en auxilio de las poblaciones afectadas. Ello fue el germen para la creación de la “Protezione Civile ANA”, organización que en la actualidad encuadra en cuatro agrupaciones un total de 13.000 voluntarios, interviniendo en cuantas catástrofes naturales y graves accidentes se han producido desde su creación.

En el mismo contexto de la protección civil, disponen de un moderno hospital de campaña, formado por varios módulos, desplegables en un corto espacio de tiempo, y especializado en cirugía y medicina de urgencia, con los consiguientes servicios sanitarios, farmacéuticos y de logística, y cuya base operativa se encuentra radicada en el aeropuerto de Orio al Serio (Bérgamo) y del que forman parte un total de 341 personas.

 

Además de estas actividades en el campo asistencial, por lo que respecta a la cultura, llevan a cabo gran cantidad de tareas de recuperación del patrimonio histórico relacionado con los escenarios bélicos. El “Centro Studio ANA” fue creado para recoger, organizar y catalogar todo lo referente con la historia y tradiciones del cuerpo de Alpinos, un trabajo que incluye la colaboración con escuelas y universidades en proyectos que se revisan y actualizan anualmente. También poseen un total de 148 coros y 69 bandas de música de las diferentes secciones, desarrollando una intensa actividad en conciertos, desfiles y en la conservación y divulgación de la gran variedad y riqueza de sus canciones tradicionales, marchas y músicas alpinas.

 

En el terreno de la comunicación no podía faltar su -también centenario- portavoz oficial, la revista “L’Alpino”. Nacida en Udine el 1919, por iniciativa de tres oficiales del 8º Regimiento Alpino, veteranos de la Gran Guerra, con la finalidad de divulgar las glorias e historia de todas las unidades alpinas. Tras el forzado paréntesis de la II Guerra Mundial reanudó su publicación en abril de 1947. De periodicidad mensual en la actualidad su tirada es de 350.000 ejemplares con 64 páginas a todo color, y también en edición digital.

Además del portavoz oficial, sus diferentes Secciones y Grupos, incluidas las del extranjero, publican otras 200 revistas y boletines sociales de tirada y periodicidad diversa.

 

Últimamente, desde 2017, en colaboración con una cadena privada de TV, semanalmente se emite a través de 40 emisoras locales el programa “L’Alpino. Settimanale Televisivo” de unos 15 minutos de duración, el cual también puede seguirse por internet a través de la web de la ANA.

 

Toda esta vasta organización social, cultural y asistencial, es lógico que tenga un gran prestigio social, y por lo tanto todos los gobiernos e instituciones -sean del signo que sean- procuran mantener buenas relaciones con la ANA y, además de la cúpula militar, nunca falta la presencia de ministros y altos cargos del gobierno italiano en los principales actos y celebraciones alpinas.

 

En el campo internacional, la ANA, en representación de Italia, fue una de las asociaciones promotoras y fundadoras, juntamente con Alemania, Austria, Estados Unidos y Francia, de la IFMS (International Federation Mountain Soldiers). Ello tuvo lugar el 24 de mayo de 1985 en Mittenwald (Alemania) durante el acto anual de recuerdo a los caídos de la I y II Guerra Mundial. Por parte de Italia firmó el estatuto fundacional el entonces presidente de la ANA, Leonardo Caprioli.

España, a través de la “Asociación Española de Soldados Veteranos de Montaña” (AESVM) ingresó en la IFMS el año 1.999 durante el XIV Congreso Internacional de dicha federación, efectuado en la localidad polaca de Polanica Zdroj.

La actual bandera de la IFMS, de color verde, con el emblema de la Federación bordado en el centro, fue donada por España, concretamente por la entonces Brigada de Montaña “Aragón I”, el año 2008, en Jaca, con motivo del XXIII Congreso de la IFMS celebrado en aquella localidad. Se custodia en la Sección ANA de Bérgamo dado que los “Alpini” son la gran “alma mater” de la IFMS.

 

 

LA 92 “ADUNATA” EN MILÁN

 

Anualmente los socios de la ANA celebran su “Adunata” o reunión general, a la que acuden los alpinos de todas las Secciones, o sea, tanto las de Italia como las repartidas por muchos países del mundo. Es la fiesta grande de los “Alpini”, y por lo tanto muy pocos se la dejan perder, es más, muchos asisten acompañados de sus familias. Son unos días de fiesta, de alegría y camaradería por encima de generaciones, estatus sociales y opiniones políticas. Reencuentro con antiguos compañeros y amistades, recuerdo de los caídos en acto de servicio o fallecidos a causa de la edad (“andati para avanti”, según dicen los propios alpinos) y también días de sano patriotismo y emotivo reencuentro con su Ejército, bien entendido y sin excesos.

 

Por ello resultaba lógico que la 92 “Adunata”, llamada del Centenario, se celebrase en Milán durante los días del 10 al 12 de mayo de 2019, al haber sido la capital de la Lombardía el lugar de nacimiento de la ANA. No faltaron opiniones contrarias y temores ante el gran reto que presentaba el organizar un evento de tal envergadura en el corazón de una gran ciudad y su área metropolitana, con más de 3,5 millones de habitantes, con la consiguiente concentración de miles de personas, problemas de tráfico y seguridad, cierre de calles a causa de desfiles, cortejos, etc. Existía el temor de que faltase el calor humano de los milaneses ante la “invasión” alpina, pues las grandes urbes cada vez están más despersonalizadas. Quien esto suscribe, tuvo el honor de formar parte de la representación española a la 92 “Adunata” juntamente con otros compañeros de Navarra, Aragón y Cataluña, ocho en total, todos socios de la AESVM. Como testigo de la misma creo que la organización, los milaneses y sus autoridades, cumplieron y superaron con buena nota la difícil papeleta. Cierto que no había la proliferación de banderas nacionales en balcones y ventanas de otras ediciones anteriores en localidades más pequeñas, en que la fiesta alpina se percibía en todos los ambientes y rincones de la misma, pero todos los actos y manifestaciones tuvieron un gran ambiente, más cosmopolita, pero no exento de calor humano, además de constituir una envidiable y emocionante lección de patriotismo y amor a Italia.

 

La Asociación Española de Soldados Veteranos de Montaña, después de ingresar en la IFMS en 1.999, al año siguiente -2.000- ya fue invitada por la ANA a la 73 “Adunata” que tuvo lugar en Brescia. Desde entonces, nunca ha faltado una representación española en las adunatas -y ya van 20- y por parte de la ANA, desde el año 2006 -ya suman catorce años ininterrumpidos- una nutrida embajada alpina asiste al “Memorial de Avellanes”, encuentro en recuerdo de los 447 soldados, de ambos bandos, fallecidos, durante la Guerra Civil, en el hospital militar de campaña que el Cuerpo de Ejército de Aragón tuvo en el monasterio leridano de Santa María de Bellpuig de Avellanes, y de los cuales, 387, todavía reposan en el cementerio del mismo.

 

Viernes 10 de mayo.

Billete especial.

Con el fin de facilitar la movilidad de la gente, dadas las limitaciones para el tránsito rodado, con bastantes calles cerradas, previsoramente la ATM (Azienda Transporti Milanesi SpA) había creado un billete especial, válido para los tres días de la Adunata, y que -por el precio de 4 euros- permitía viajar de forma ilimitada por todas las redes metropolitanas, tanto de metro como de superficie, además de reforzar debidamente la frecuencia y capacidad de los convoyes, lo cual resultó de enorme utilidad para los miles de visitantes (500.000 según la prensa y los organizadores) que se concentraron aquel fin de semana en la capital de la Lombardía, evitando largas caminatas en las idas y regresos desde los respectivos hoteles y otros lugares de alojamiento y acampada, así como desde las zonas de aparcamiento de vehículos y autocares.

Izado de Banderas.

Si bien los actos habían comenzado el viernes anterior con diversos actos culturales, entre ellos un concierto del Coro ANA de Milán en el Teatro de la Scala, el inicio real tuvo lugar el viernes día 10 a las 10:00 h. de la mañana en la plaza del Duomo con el solemne izado de banderas -Italia, Milán y Europa- acto presidido por el Presidente de la Región de Lombardía, Attilio Fontana; Alcalde de Milán, Giuseppe Sala; el presidente de la ANA, Sebastiano Favero; el general-jefe de las Tropas Alpinas, Claudio Berto y otras autoridades civiles y militares. Rindió honores una compañía de alpinos de la Brigada “Julia” con su banda de música. También estuvieron presentes representaciones de la mayoría de países integrados en la IFMS y gran cantidad de público.

Ofrenda a los Caídos.

Seguidamente se formó un cortejo cívico-militar por las calles de Milán, acompañado de varias bandas de música, trasladándose todas las representaciones y autoridades junto al Monumento a los Caídos, en la plaza de San Ambrogio en donde se procedió a depositar una corona de laurel en homenaje a los más de 5.000 milaneses caídos en las diferentes guerras y cuyos restos reposan en dicho lugar.

“Cittadella degli Alpini”.

Instalada en el parque Sempione junto al Castello Sforzesco -fortaleza de clara reminiscencia española- con exposición del material, tanto individual como colectivo, con el que están dotadas las tropas alpinas, helicópteros, piezas de artillería, blindados y vehículos ligeros de exploración, rocódromo para los más jóvenes e incluso una pequeña pista artificial de esquí.

También había tres amplias zonas de restauración colectiva con gran variedad de menús para poder atender las necesidades alimenticias de la gran cantidad de visitantes.

Llegada de la Bandera de Guerra.

A las 18:30 h. en la plaza del Carmine tras recibir a la Bandera de Guerra del 5º Regimiento Alpino, se inició el cortejo cívico-militar que escoltó por diversas calles a la Bandera, acompañada del Lábaro de la ANA, en un recorrido de kilómetro y medio finalizando en la plaza del Teatro de la Scala, frente al Palazzo Marino, sede del Ayuntamiento de Milán, en donde el Jefe de las Tropas Alpinas, general Claudio Berto y el presidente de la ANA Sebastiano Favero pasaron revista. Seguidamente el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, pronunció un breve parlamento, conciso pero lleno de emoción, recibiendo oficialmente la bandera, y pasándola al interior del edificio en donde quedaría custodiada. Como en los actos de la mañana, numeroso público siguió el cortejo de forma atenta y con respeto.

Terminado el acto protocolario, el ambiente en la plaza del Duomo y el octógono de las galerías Vittorio Emanuele II, era impresionante, varias bandas de música civiles alpinas interpretando marchas, algunas evolucionando con un vistoso y preparado carrusel en el interior de las galerías, con los tambores retumbando de forma impresionante bajo las acristaladas bóvedas, y, entre todas, creando la sana alegría y buen humor propios de las reuniones de la gente de la montaña. La fiesta se prolongaría durante horas.

 

Sábado 11 de mayo.

Recepción de las autoridades a las representaciones extranjeras.

A las 9:30 h. en el magnífico Teatro dal Verme el Presidente de la Región de Lombardía, el Alcalde Milán, y el Presidente de la ANA dieron una recepción a las delegaciones de las secciones de la ANA en el extranjero, a las representaciones de la IFMS, y demás autoridades civiles y militares.

Además en dicho acto también se entregaron los premios a los vencedores del concurso escolar “Il Milite... non più ignoto”, patrocinado por el Ministerio de Defensa italiano, y dedicado a las escuelas e institutos de Italia.

Conviene recordar que en España existe una iniciativa casi idéntica, el concurso “Carta a un militar español”, también patrocinado por el Ministerio de Defensa.

Misa en sufragio de todos los Caídos.

En ninguna de las adunatas falta la Misa para los Caídos. En la presente ocasión el marco no podía ser más solemne y grandioso. La Catedral del Duomo. El interior del Duomo della Madonnina como cariñosamente la llaman los milaneses -por el pequeño tamaño de la virgen que la preside- lucía en todo esplendor su gótico florido. A pesar de sus colosales dimensiones el lleno era absoluto y muchos tuvieron que seguir la ceremonia -tanto en el interior como en el exterior- a través de grandes pantallas de televisión, pues cuando el aforo quedó totalmente completo, previsoramente, se cerraron las puertas.

Antes del inicio de la ceremonia religiosa, el Arzobispo de Milán, Mons. Mario Delpini intervino brevemente para dar la bienvenida a todos los asistentes recordando que los Alpinos “nacidos como una fuerza de guerra, ahora son una fuerza de paz” y según había podido observar personalmente en la víspera, “la presencia de los Alpinos en la ciudad, en toda la gente, había contagiado un ambiente de alegría y de fiesta muy positivo.

La misa, efectuada solemnemente en rito Ambrosiano, fue oficiada por tres obispos y veinticinco capellanes militares; Mons. Santo Marcianò, Ordinario militare d’Italia (el equivalente al Vicario General Castrense español) y los obispos “Alpinos” Mons. Franco Agnesi y Mons. Damiano Guzzetti.

A punto de finalizar la ceremonia se produjo una anécdota curiosa. El Presidente de la Sección de la ANA de Milán, Luigi Boffi, era el encargado de pronunciar la bella y emotiva “Preghiera dell´Alpino”, la cual data de 1935 y desde 1949 es oficialmente la oración de todos los Alpinos y por lo tanto, nunca falta en los actos religiosos. Mientras iba leyendo advertiría que el texto, que le habían puesto en el ambón, había sido alterado por algún maestro de ceremonias “pacifista”, y, después de efectuar una leve pausa, continuó en tono más alto: “¡Rendi forti le nostre armi! A difesa della nostra Bandiera e della nostra millenaria civiltà cristiana”. La alusión a las armas había sido suprimida oficialmente de la oración el año 1972, pero al advertir la adulteración del texto, este -rápido de reflejos- se tomó su particular venganza, volviendo a las armas, aunque solo de manera verbal. i

 

Domingo 12 de mayo.

El gran desfile.

Los desfiles de las adunatas son impresionantes, tanto por la duración como por la cantidad de participantes. Quien esto suscribe vivió su primera Adunata el año 2004, en Trieste, luego le siguieron: Parma, 2005; Cuneo, 2007, y Bérgamo en 2010. Y en todas ellas el paso de los supervivientes veteranos de la II GM, resultaba inenarrable, algunos condecorados con la Medalla de Oro al Valor -la máxima recompensa italiana- sentados en vehículos de la época, al advertir la emoción en los ojos de aquellos abuelos mientras recibían el saludo y el cariño de generaciones mucho más jóvenes, así como el poder contemplar el extenso y envidiable parque de vehículos militares antiguos, en perfecto funcionamiento y estado de conservación.

Por ley inexorable del tiempo, en Milán, esta parte resultó ya casi testimonial.

En la presente edición, durante casi doce (12) horas un total de 90.000 hombres y mujeres desfilaron por un recorrido de 2 km. por las principales calles y plazas del centro de Milán, desde el Corso Venezia y Corso Matteotti hasta la plaza del Duomo, continuando por la Vía Dante hasta la dislocación de las unidades en el Largo Cairoli. Dado el pausado paso de marcha de los Alpinos, en nada comparable con la carrera de los Bersaglieri o el de nuestra Legión, se comprende la larga duración del desfile.ii

Ocuparon la tribuna de autoridades, acompañando al Presidente de la ANA, el Vicepresidente del Senado, Ignazio La Russa; la ministra de Defensa, Elisabetta Trenta; el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Enzo Vecciarelli; Jefe del Estado Mayor del Ejército, general Salvatore Farina, y el Jefe de las Tropas Alpinas, general Claudio Berto.

Abrió el desfile la Brigada Alpina “Julia” con la Bandera del 5ª Regimiento Alpino y música, y tres compañías de fusiles, ataviadas con diferente uniformidad y equipo: paseo, esquí y escalada respectivamente, a los que seguían representaciones de oficiales y suboficiales de todas las tropas alpinas en servicio.

Después de las unidades militares, equivalentes a casi un batallón, se inició el desfile “civil” con los estandartes de la Región de Lombardía, Ciudad de Milán y de la mayoría de los municipios de la zona metropolitana milanesa. El Lábaro de la ANA, acompañado de todo el Consejo Nacional, y representaciones de veteranos de otras armas y cuerpos. La de la IFMS reunió a diez de las once naciones integradas en la misma. (Además de la anfitriona Italia; Alemania, Austria, Bulgaria, Francia, Eslovenia, España, Montenegro, Polonia y Suiza. Faltó Estados Unidos). Desde hace bastantes años con la delegación de Alemania desfila una sección uniformada de militares de montaña en activo, la cual es acogida con grandes muestras de simpatía y afecto. Por lo que respecta a la representación española, al igual que en anteriores ediciones, quizás por la afinidad de carácter, y la presencia ininterrumpida durante veinte años, los aplausos y las muestras de afecto recibidas de los espectadores, fueron constantes, tanto en el desfile como en los anteriores cortejos por las calles de Milán, con gritos de ¡Viva España!, e incluso, en un par de ocasiones, ¡Arriba España!, expresión, que aquí, no faltaría quien la consideraría políticamente incorrecta, pero, en Italia, el entusiasmo popular tiene otros registros.

Dado que el actual Secretario General de la IFMS, el general Alpino Renato Genovese, en esta ocasión, era el presidente del COA-Comitato Organizzatore Adunata- y su sitio estaba al pie de la tribuna presidencial, el mando de la agrupación de las representaciones de la IFMS en el desfile, se concedió al español D. Esteban Calzada como reconocimiento a su presencia ininterrumpida en las adunatas durante 20 años.

Seguidamente se iniciaría el desfile de todas las Secciones de la ANA, empezando por las del extranjero para seguir por las restantes, agrupadas en seis sectores, y finalizando, bastantes horas después, con la Sección de Milán, el Comité Organizador de la Adunata, y un grupo de 147 banderas nacionales italianas -portadas entre civiles y militares- una por cada año de existencia del Cuerpo de los Alpinos.

 

Tras el desfile, en la plaza del Duomo, tuvo lugar la simbólica entrega del testigo al presidente de la Sección Bolognese-Romagnola, acompañado por el alcalde de Rimimi, y autoridades de la República de San Marino dado que la Adunata del 2020 tendrá lugar en Rimimi-San Marino.

Seguidamente, a las 21:00 h. con el mismo ceremonial del izado, se procedió al arriado de las banderas, quedando oficialmente clausurada la 92 Adunata de Milán. “L’Adunata del Centenario”.iii

 

Además del medio millón de asistentes antes mencionado, la “Cittadella degli Alpini”, registró 150.000 visitantes, estableciendo un nuevo record, en comparación con anteriores ediciones.

Se efectuaron un total de 98 exhibiciones y conciertos de coros y bandas de música. Un total de 700 autocares utilizaron las zonas de aparcamiento habilitadas por el comité organizador de la Adunata. El sábado y domingo el incremento de pasajeros en las líneas ATM y Trenord fue de 400.000 y 250.000 respectivamente.

Un total de 400 periodistas fueron acreditados. 800.000 espectadores siguieron en directo las retransmisiones por la TV RAI (Share 9%). 60.000 visualizaciones en directo en streaming del canal Youtube de la ANA. La página web de la ANA, durante la Adunata, registró más de un millón de entradas.

En el terreno de la seguridad 300 policías locales estuvieron en servicio el viernes y el sábado, y 800 el domingo, así como un millar de Carabinieri el domingo. Fueron movilizados 520 miembros de la Protección civil local, así como 651 voluntarios de Protección Civil ANA.

Unidades militares de diferentes cuerpos, con equipo de campaña, cuidaron de la vigilancia y seguridad en todas las estaciones de metro, ferrocarriles y demás transportes públicos, cerrando al tráfico rodado las vías y plazas del centro de la ciudad en donde era previsible se produjeran grandes concentraciones de peatones.

Con las anteriores cifras, el lector habrá podido formarse una idea del poder de convocatoria de los Alpinos y la importancia de una Adunata, un acontecimiento desconocido e impensable en la España actual, pero totalmente normal en Italia. Cuando se trata de acontecimientos vinculados con la historia el patriotismo y el amor al ejército, la educación, civismo y cultura del pueblo italiano resulta envidiable.